Waldemar Niclevicz nos envía una crónica sobre su nuevo objetivo -el cual está realizando en este momento- buscar la esencia del alpinismo en Los Cuatro Mil de los Alpes. Lleva 25 Cuatro Mil, le faltan 57 cumbres más, una increíble aventura de la que nos enorgullece formar parte con su equipamiento.

 

¡Estamos juntos, hace 30 años, llevando a Brasil a la cima del Mundo!
25 Cuatro mil escalados, faltan 57.

Los días aquí en los Alpes pasan rápidos, no se puede perder tiempo cuando se trata de intentar escalar todas sus montañas con más de cuatro mil metros de altitud, en apenas una temporada.

Con la llegada de un verano bien caliente, que provoca tormentas diarias prácticamente todo el final de la tarde, la estrategia correcta para cada embestida pasa a ser mi mayor preocupación.

Pude progresar rápido, en 26 días escale 25 Cuatro mil, veinte de ellos en solitario.

La falta de un compañero fue lo que más me molestó hasta ahora, amigos que estaría conmigo tuvieron una serie de problemas, así que me obligaron a volverse solo, algo peligroso, pero también más introspectivo, lo que me proporcionó momentos realmente emocionantes. Pero tengo buenas novedades, pronto voy a estar dividiendo la punta de la cuerda con mi amigo Alê Silva (Casa de Piedra).

Al principio intenté subir algunas montañas fáciles para aclimatarme, como los Cuatro Mil del Monte Rosa. Al final, después de los 3.000m de altitud, todo organismo siente los efectos del aire enrarecido. ¡La montaña merece su respeto!

He conseguido entrar a un ritmo muy bueno, y acabé escalando sólo montañas que yo pensaba que era fundamental la presencia de un compañero, como la travesía de los Lyskamm, el Dent D'Herens y el Rimpfischhorn. Un descuido en estas crestas afiladas podría ser fatal. Con calma y concentración, disfruté mucho de estas escaladas.

La sensación de ir reconociendo cada uno de los Cuatro Mil durante las escaladas es algo muy gratificante, estas imponentes montañas tienen su historia, ligada a hechos y personajes marcados del alpinismo mundial. Los Cuatro Mil de los Alpes nos enseñan a ser verdaderos alpinistas, a tener más respeto por las montañas y por aquellos que fueron los pioneros en superar sus mayores alturas.

Gracias a Audi Brasil por el apoyo, ya rodeé más de 3 mil kilómetros con un Q7, un coche con un rendimiento simplemente fenomenal. Agradezco también a Ansilta, empresa argentina que me cedió las ropas de montaña. Y agradezco también, de corazón, a las empresas que ya están contratando conferencias para noviembre y diciembre, después de todo, no he tenido ningún patrocinio financiero, y este proyecto sólo está siendo viabilizado en razón de las empresas que me contratan para las conferencias.

Fuente: http://www.niclevicz.com.br/